Una de las tendencias más recientes entre los ladrones a la hora de intentar acceder a domicilios o negocios es el uso de inhibidores de frecuencia.

¿Qué son los inhibidores de frecuencia?

Un perturbador o inhibidor es un dispositivo electrónico que impide o dificulta las radiocomunicaciones en un determinado espectro de frecuencias mediante interferencias intencionadas, bloqueando de esta forma móviles y alarmas que utilizan la misma red de comunicación.

A la hora de entender cómo actúa y cómo defendernos ante el uso de un inhibidor de frecuencia, debemos partir de la base de que cualquier señal transmitida por radiofrecuencia puede ser interrumpida o inhibida por un emisor de mayor potencia.

Existen inhibidores para todo tipo de frecuencia y los más complejos pueden actuar sobre varias bandas de frecuencia a la vez. Varían en tamaño y potencia; desde los que se pueden guardar en un bolsillo y adquirir a través de internet, hasta los de uso militar o policial que pueden alcanzar varios kilómetros de distancia. Evidentemente el precio y la dificultad de adquisición cambia proporcionalmente en función de su potencia y complejidad.

¿Cómo combatir los inhibidores de frecuencia?

Cuando un sistema de alarma utiliza la radiofrecuencia como vía de transmisión, está expuesta a los ataques de los inhibidores, al igual que cualquier dispositivo móvil que pueda encontrarse en el radio de acción. Todos dejarían de tener “cobertura”.

Para poder combatir el uso de inhibidores se aconseja duplicar los métodos de transmisión de un sistema de seguridad.

Los opciones pueden variar en complejidad y precio, y bien combinadas pueden otorgar un nivel de seguridad apropiado.

Actualmente se puede detectar con facilidad la interrupción del canal de transmisión tanto GPRS como IP, siendo este último más fiable por su estabilidad.

Los transmisores GPRS son configurables de forma que puedan enviar de forma constante una señal o latido conocido como poolling hacia el centro de control. El tiempo puede variar desde los dos minutos hasta varias horas, dependiendo de la estabilidad de la red. En el momento que el receptor detecta la pérdida de dicho poolling genera una señal de alarma que se gestiona con el cliente advirtiendo de la falta de servicio.

En este sentido se recomienda el uso de módulos IP, puesto que la red es más estable y por lo tanto las falsas alarmas se reducen considerablemente.

A estos elementos se le pueden añadir vía de transmisión como la línea de teléfono convencional, o señales emitidas por emisores de baja frecuencia.

Si necesitas alguna aclaración sobre esta cuestión no dudes en contactarnos, nuestro equipo de expertos en seguridad está disponible las 24 horas del día, los siete días de la semana en el 956 68 16 17.

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